Viernes, 17 Febrero 2017    PDF Imprimir E-mail
Los nueve días de huelga dentro del campamento en Escondida
ma2EL MERCURIO DE ANTOFAGASTA.- Son alrededor de las 10.00 horas y un grupo de no más de siete trabajadores abrigados con parcas rojas que lucen el logo del Sindicato N°1 de Minera Escondida se encuentran custodiando la entrada del campamento.

A pocos metros, fuera de la barrera que delimita la entrada a los vehículos, yace un oscuro promontorio humeante de neumáticos calcinados.

En el sector, la temperatura en la noche puede llegar a marcar -6 grados Celsius, por lo cual los huelgistas cuentan que la pira es prendida durante los turnos de vigilancias nocturna para capear el crudo frío de la pampa.

Tras la valla de contención, el campamento de los huelguistas de Minera Escondida. El sitio que los trabajadores de la cuprífera eligieron para levantar sus carpas ocupa una superficie total de unas 7,6 hectáreas y está ubicado a un kilómetro de distancia del campamento San Lorenzo.

Organización

Desde el inicio de la huelga, la directiva del sindicato reunió unos $250 millones para poder servir desayuno, almuerzo y cena durante 60 días a más de mil 200 trabajadores. No obstante, la mayoría opta por llevar sus propias raciones de alimentos.

A una semana de la huelga (9 de febrero), el campamento parecese tener menos carpas e instalaciones de las que presentaba el primer día.

Aún así, se estima que desde el reciente cambio de turno el miércoles (con la llegada de 1.200 trabajadores del grupo AD que relevó al turno BC) permanecen en el área 1.400 operarios, ya que 200 del turno BC decidieron quedarse en señal de apoyo.

Comedor

Impera la ley seca (está prohibido consumir alcohol) y no se puede estar con la familia. Para la alimentación, un antiguo puesto de control de la minera fue refaccionado como comedor, aunque cada quien puede llevar su comida y hacer asados.

Incluso un tradicional vendedor de helados de las rutas interprovinciales ingresó y vendió 800 paletas a $800 la unidad, llevándose a su casa un cooler vacío y $640 mil en los bolsillos.

Las restricciones con los medios de comunicación también son evidentes, pues no se permite ingresar al espacio mientras sus dirigentes no estén presentes. El solo hecho de tomar una fotografía puede generar reacciones adversas de los trabajadores.

A la entrada del campamento donde hace la guardia el grupo de turno, una enorme bandera chilena tiene pintado lo que pareciera ser la mascota de la organización, una figura muy parecida al Pato Lucas de los Looney Tunes.

¿Por qué? El parecido con el amigo de Bugs Bunny es una mera casualidad.

El presidente del sindicato, Patricio Tapia, contó que durante las primeras negociaciones habían trabajadores no sindicalizados a quienes llamaban 'los palos blancos', de ahí que los sindicalizados fueron los 'palos negros', y como la primera palabra era poco armoniosa, adoptaron finalmente el término 'Los patos negros'.

A las cientos de carpas individuales se agregan gran cantidad de vehículos, en donde destacan los jeeps Grand Cherokee, Suzuki Grand Vitara y los Kia Sportage, casi todos del año.

De hecho, muchas carpas están adosadas a los transportes, ya que la mayoría de los trabajadores prefieren pernoctar al interior de sus vehículos refaccionadas con aire acondicionado.

La sobremesa, la música a a todo volumen con boleros, bachatas y en pocos casos rock, amenizan las prolongadas horas en el desierto.

A 9 días de la huelga, de no llegar a un pronto acuerdo, el campamento seguiría en pie hasta el 9 de abril.

1.400 trabajadores se encuentran apostados en el campamento de los huelguistas. 1.200 pertenecen al turno de relevo que llegó el miércoles y 200 son del anterior pero se quedaron apoyando.

$250 millones fueron destinados por la directiva del sindicato para proporcionar la alimentación (desayuno, almuerzo y cena) para los huelguistas durante 60 días.

-6 grados es la mínima que se ha registrado en el campamento durante las noches. La máxima durante el día pondera sobre los 35 grados.

 
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